Dentro del aula

El núcleo de la educación es el vínculo

Una joven docente encuentra en la manera de relacionarse con sus alumnos un método de generación de conocimiento

Por: María Martha Barreneche
Presidencia República Dominicana

En mi corta experiencia laboral, pero en mi larga experiencia en instituciones educativas, muchas veces he reflexionado acerca de la naturaleza del vínculo educativo.
Recuerdo innumerables ocasiones en las que me preguntaba si verdaderamente la matemática “no me gustaba”o si en realidad “no me gustaba” aquel espacio, aquellas formas, aquel contexto, aquellos vínculos que se establecían, a través de los cuales debía aprender matemática.
En este sentido, si hiciéramos el ejercicio de invocar (no importa cuán lejos estemos en el tiempo) un recuerdo acerca de un conocimiento sobre el mundo que hayamos aprendido en la escuela, resulta probable que éste sea traído a nuestra memoria a través de los actores, las formas de conocer y las variables contextuales en las que aconteció aquel aprendizaje. Podríamos decir entonces que los aspectos vinculares y experienciales adquieren mucha fuerza en nuestros aprendizajes, y es por ello que se convierten en potenciales objetos de reflexión.
El vínculo educativo (o relación pedagógica) ha sido objeto de muchas reflexiones en el campo educativo y de las ciencias sociales. No solamente por constituir un objeto de estudio clásico de la pedagogía, sino también porque este vínculo o relación es un fenómeno que atraviesa a todos los seres humanos y que, de maneras más o menos visibles y más o menos formales, van configurando nuestra mirada sobre el mundo y sobre la propia identidad.
Sin embargo, en el ámbito formal (la escuela) en el que desde hace poco me desarrollo profesionalmente, y en aquellos otros ámbitos formales que sigo presenciando (la universidad), podríamos encontrar impedimentos epistemológicos y materiales desde los cuales resulta difícil la construcción de conocimiento a partir del vínculo.
Para esta reflexión siempre retomo un escrito de Paulo Freire (pedagogo brasileño ampliamente reconocido en el campo educativo latinoamericano) de 1987 que dice: “La persona humana es ontológicamente sujeto de relaciones, es un ‘yo’ dialógico que sabe que es el ‘tú’ quien lo constituye. Teniendo en su ‘yo’ un ‘tú’, comprende la alteridad del ‘no-yo’ (o del ‘tú’) que lo hace aceptar la radicalidad de su ‘yo’. Así, es capaz de establecer relación con ese ‘tú’, donde el mutuo conocerse, la inhabitación recíproca y el donarse completamente dándole existencia al otro realiza la propia identidad”.
A través del diálogo, en ese encuentro de relación “yo-tú”, el sujeto conoce al mundo y le da nombre, dice Freire, y de modo particular (en una situación educativa en la cual el vínculo se componga de esta manera) los conocimientos de ambas partes pueden ser puestos en esta dinámica de relación circular, reflexiva y contextual que los lleva a construir un nuevo conocimiento, y por lo tanto, una nueva manera de conocer.
En mi experiencia en una escuela franciscana como docente de un espacio-taller extra programático sobre “Convivencia, comunicación y ciudadanía” muchas han sido las reflexiones en torno al vínculo educativo. En primera instancia, esta relación de conocimiento debió ser reconstruida a partir de que el espacio no era evaluado en términos de nota numérica y acreditación por trimestre. Allí lo que se me proponía como desafío era la construcción del vínculo con los estudiantes a partir del cual los encuentros semanales cobraran legitimidad y se convirtieran en un espacio valorado (en términos vivenciales y no numéricos) por los estudiantes.
En la evaluación del taller, a finales del año 2016, un estudiante de segundo año de la secundaria escribe: “En esta materia pude aprender cosas que en otras no, sin tener que estudiar para un examen”; y en relación con el vínculo educativo y la construcción del conocimiento, otra estudiante apuntó: “Sentí que fuimos haciendo que a todos nos importaba lo que aportaba cada uno. Más allá de que la profe prepare un tema, para mí fuimos construyendo la clase nosotros”.
Será importante continuar reflexionando acerca de la forma en que construimos los vínculos educativos, entendiendo que esta relación puede ser una potencial experiencia de diálogo generadora de nuevos conocimientos acerca del mundo y, por lo tanto, de nuevas formas de conocer.