Diálogo entre personas de diferentes convicciones

Acerca de: El genio creador (IV)

Venimos haciendo consideraciones acerca del “genio creador”, tomando como punto de partida algunas aristas después de ver la película que a estas alturas ya es un clásico, El maestro de música (sugerimos la lectura de las columnas anteriores). ¿Qué facultades, constituyen, pues, el genio? Kant cita dos: la imaginación y el entendimiento. A la primera

Por: Grupo Gaspar

Venimos haciendo consideraciones acerca del “genio creador”, tomando como punto de partida algunas aristas después de ver la película que a estas alturas ya es un clásico, El maestro de música (sugerimos la lectura de las columnas anteriores).
¿Qué facultades, constituyen, pues, el genio? Kant cita dos: la imaginación y el entendimiento.
A la primera la define como “facultad de conocer productiva”, poderosa en la creación de otra naturaleza sacada de la verdadera que la materia nos da. Mediante la imaginación elevamos experiencias que, de otro modo, tendrían sabor a banal, transformándolas con la ayuda de las ideas de la razón. Así, la imaginación crea ideas, que están por encima de los límites de la experiencia, y así tratan de acercarse a una exposición de los conceptos de la razón (ideas intelectuales), lo cual les da la apariencia de una verdad objetiva principalmente, porque ningún concepto puede ser adecuado a ellas como intuiciones internas. De tal modo, la imaginación para el conocimiento está bajo la sujeción del entendimiento y está sometida a la limitación de acomodarse a los conceptos del mismo. En cambio, en lo estético es libre para, sin buscarlo, proporcionar, por encima de aquella concordancia con los conceptos, una materia no desarrollada y abundante para el entendimiento. El genio posee la facultad del espíritu para “expresar lo inefable en el estado del alma, en una cierta representación, y hacerlo universalmente comunicable”.
Kant resume sus ideas en torno al genio según cuatro preceptos:
1) El genio es un talento para el arte y no para la ciencia, pues esta última va precedida por reglas conocidas que deben determinar el procedimiento en la misma.
2) Es menester una relación entre imaginación y entendimiento, en la que el segundo es el que determina el producto como fin pero la primera es clave para la intuición de la representación del concepto.
3) El genio se muestra no tanto en la realización del fin antepuesto en la exposición de un determinado concepto, sino más bien en la elocución o expresión de ideas estéticas, que representan la imaginación en toda su libertad sin tutela de reglas y, sin embargo, conforme a fin con un concepto dado.
4) Que la no buscada finalidad en la fuerza de la imaginación, en concordancia con el entendimiento, presupone una proporción y una disposición de estas facultades que no puede ser producida por obediencia alguna a reglas, sean estas de la ciencia o de la imitación mecánica, sino solamente por la naturaleza del sujeto.
Para el final, sumamos las reflexiones de Silvia acerca de un tema que también aparece en la película: la envidia. “El malo, entre comillas, teniéndolo todo no pudo aceptar la derrota de que el otro era mejor que él y por eso la pelea la envidia. Este no poder aceptar lo que no tenemos y envidiar y pelear se traduce entre nosotros en violencia doméstica, o violencia en el trabajo, o en la sociedad”.

(continuará)

 

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(Cinedebate del 17/11/12)
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