Carlo Acutis

El ciberapóstol beato

Partió a “la casa del Padre” con sólo 15 años y fue beatificado el pasado 10 de octubre. Amante de la tecnología, de las redes sociales y del deporte, Carlo es un atractivo testimonio para los adolescentes de hoy

Por: Diego Olivera*
033--Carlo-Acutis-Fatima

El 2020 será recordado sin lugar a dudas como el año de los encuentros virtuales, producto de la pandemia. La propagación del covid-19 hizo que tuviéramos que resguardarnos en nuestros hogares para cuidarnos a nosotros mismos y al prójimo y, de la mano con la cuarentena, se dio un enorme crecimiento en el uso de las redes sociales y diversas plataformas de comunicación, que se convirtieron en las herramientas más utilizadas para llevar adelante distintas actividades cotidianas.
Este tiempo de pandemia trajo como fruto el aumento de “misioneros digitales”. Es decir, personas que anuncian la Buena Nueva de Jesucristo en las redes y a través de distintas plataformas virtuales. En la exhortación apostólica Christus vivit (“Cristo vive”) el Papa Francisco afirma: “Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío. Pero no olvides que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales. Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis. Él sabía muy bien que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo y de las novedades que podemos comprar, obsesionados por el tiempo libre, encerrados en la negatividad. Pero él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza”.
Pero ¿quién es este joven que el Santo Padre menciona como ejemplo de misionero digital y que ya despertó devoción en los cinco continentes?
Carlo Acutis, llamado por algunos “el ciberapóstol de la Eucaristía” y “el tecnoevangelizador”, nació en Londres (Inglaterra) el 3 de mayo de 1991 y recibió el sacramento del bautismo 15 días después en la parroquia “Nuestra Señora de los Dolores”. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, se encontraban en Londres temporalmente por motivos laborales y regresaron a Milán, su ciudad natal, el 8 de septiembre de ese mismo año.
Desde muy pequeño Carlo manifestó expresiones de fe. Cuando tenía cuatro años, al pasar por una parroquia, le pidió a su madre que entraran para saludar a Jesús. Antonia también recuerda que desde muy pequeño juntaba flores para llevárselas a la Virgen María.
Sus padres no eran católicos practicantes y en Carlo había una predisposición natural hacia lo sobrenatural. Cuando tenía seis años manifestó su deseo de recibir la Primera Comunión, que se concretó el 16 de junio de 1998, cuando ya tenía 7 años. Previamente fue interrogado por monseñor
Macchi (quien había sido secretario del Papa Pablo VI), quien garantizó la madurez y formación
cristiana del niño, lo autorizó a recibir el sacramento de la Eucaristía y le recomendó a sus padres que esta celebración se realizara en un lugar de recogimiento interior, sin distracciones. Ellos decidieron que fuera en el monasterio de las hermanas eremitas de San Ambrosio, ubicado a 40 kilómetros del centro de Milán. Desde ese día Carlo manifestó su gran amor por la Eucaristía, a la que llamó “mi autopista al Cielo”. Además de la Eucaristía, otros de los pilares en la vida espiritual de Carlo fueron la Palabra de Dios (“tiene que ser siempre nuestra brújula”, solía repetir) y la Virgen María, a la que consideraba su gran confidente. Era un gran devoto de la Virgen en su advocación de Fátima; quedó impactado al leer la historia de sus apariciones y pidió a sus padres visitar este santuario en Portugal.
Como fruto de su íntima unión con Jesús y la Virgen María brotaban obras de caridad. Fue voluntario en un comedor de los frailes capuchinos y ayudaba de forma espontánea a las personas sin techo que dormían en las calles, cocinaba sopa y salía a repartirla a algunos mendigos. Rajesh, un hombre que realizó servicios domésticos en la casa de Carlo, recuerda que un día el niño se propuso ahorrar dinero y compró una bolsa de dormir para uno de los mendigos.
En octubre de 2006, Carlo enfermó y le diagnosticaron leucemia del tipo M3, la más agresiva. Ante esta situación aseguró a sus padres: “Ofrezco al Señor los sufrimientos que tendré que padecer por el Papa y por la Iglesia, para no tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al Cielo”.
El 12 de octubre falleció en el hospital San Gerardo de Monza. Antes de conocer su enfermedad, Carlo expresó que al morir le gustaría que lo enterraran en Asís y por ello sus restos descansan en el Santuario del Despojo de aquella ciudad.
El 21 de febrero de este año, el Papa Francisco autorizó el decreto que reconoce un milagro por la intercesión del venerable Carlo Acutis, quien fue beatificado el 10 de octubre.
Carlo nos invita a recorrer el camino de la santidad en la vida cotidiana. A él le gustaba jugar al fútbol y esquiar, también remontar barriletes y con sus amigos se reunía a jugar a la PlayStation. Muchas personas afirman que Carlo fue un genio en informática, usaba Photoshop y tenía amplios conocimientos de lenguajes de programación como C++ y HTML.
Unió su gran amor por la Eucaristía y por la informática y de esta forma logró diseñar un catálogo digital de los milagros eucarísticos, visitó algunos de los santuarios y parroquias donde se produjeron y buscó información en internet sobre otros milagros. Este trabajo le llevó más de dos años.
Algunos jóvenes, al conocer todos estos datos, afirman: “Era como yo. Si él vivió un camino de santidad, yo también puedo ser santo”.

* Licenciado en Sistemas Informáticos y colaborador externo de la Asociación “Amici di Carlo Acutis”.