Pascua en tiempos de Covid

Paradójicamente, la tragicidad de la inédita situación que estamos viviendo a raíz de la pandemia a lo mejor nos puede ayudar a captar mejor la buena noticia de la Pascua.

Por: Marco Tibaldi
Cathopic Francisco Xavier

Antes que nada, quizás hemos madurado la conciencia de que, no obstante nuestras vidas frenéticas y aceleradas, somos frágiles, estamos expuestos a los golpes de la enfermedad y de la muerte. Esa muerte que los medios de comunicación y la cultura posmoderna habían relegado al olvido detrás del culto del cuerpo y de sus mil cuidados.
Ahora un triste boletín nos la recuerda todos los días, y nos obliga a enfrentarnos al sentido que damos a nuestra vida y a la manera de conducirla. Y naturalmente, con la pregunta del qué pasa “después”.
¿Existe una esperanza que no defrauda, algo firme al que aferrarse incluso cuando todo es incertidumbre?
Para los cristianos, la Pascua de Jesús es nuestra ancla salvadora, porque él sabe qué son el miedo, la angustia, la muerte, la soledad, la desesperación, el abandono. Experimentó todo eso plenamente, pero lo “envolvió” y lo trascendió con la resurrección. Estas trágicas experiencias ya no tienen la última palabra. No estamos exentos de ellas, pero podemos vivirlas de otra manera: como resucitados. Para vivir como resucitados con Jesús, caminemos como los discípulos de Emaús (Evangelio de Lucas 24, 13-35): compartamos nuestras desilusiones y dejémonos guiar por su Palabra, capaz, todavía hoy, de calentarnos el corazón.