Las protestas en Cuba

Un pueblo cansado de soportar

Claves para entender las manifestaciones del 11 de julio

Por: Desde Cuba (recogido por la redacción)
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El pasado 11 de julio se desató una serie de manifestaciones a lo largo y ancho de la isla de Cuba, debido al cansancio acumulado por décadas en gran parte de la población, producto del deterioro económico, político y social.
El detonante del estallido social a simple vista fue el aumento de casos de Covid-19 en la provincia de Matanzas, y en particular en el municipio de Cárdenas, cabecera del principal polo turístico cubano. En medio de los altos índices de contagio en esta provincia, el gobierno nacional reabrió sus fronteras aéreas para turistas extranjeros provenientes de Rusia y Canadá principalmente, muchos de los cuales no usaban tapabocas alegando que estaban vacunados, exponiendo a contagios a los trabajadores locales de distintas cadenas hoteleras. Por otra parte, los contagios también se originaron por residentes cubanos provenientes de Rusia que entraban por el aeropuerto de Varadero. Como resultado, los hospitales colapsaron por el gran número de contagios, a lo que se sumó la falta casi total de insumos médicos para combatir la pandemia, así como de medicamentos imprescindibles en la salud de cualquier persona.
En este contexto, comenzaron los apagones eléctricos en todo el país, desde cuatros horas hasta seis, en medio de los calores del verano y de la humedad. Muchos cubanos, dentro y fuera de la isla, iniciaron una campaña bajo el hashtag #SOSMatanzas, con la finalidad de ejercer presión sobre el gobierno para la apertura de un corredor humanitario que permitiera a cubanos en el exilio traer insumos médicos y productos de primera necesidad. Este pedido de emergencia fue truncado por el gobierno, argumentando que podría tratarse de una posible estrategia de injerencia militar financiada por Estados Unidos.
Es así como el #SOSMatanzas se convirtió en #SOSCuba en las redes sociales y luego en la convocatoria a manifestaciones presenciales que se iniciaron en el municipio de San Antonio de los Baños (provincia de Artemisa, al suroeste de La Habana) y se replicaron en toda la isla el domingo 11 de julio.
Miles de cubanos salieron a las calles a canalizar sus emociones ante tanta impotencia, malestar, falta de esperanza frente a un futuro que no se vislumbra. Muchos manifestantes, por primera vez en estos sesenta y dos años de “revolución” sentían que podían expresarse en los espacios públicos, a través de consignas como “Libertad”, “No más dictadura”, “Abajo (el presidente) Díaz Canel”, “Patria y Vida”.
Al poco tiempo de expandirse como pólvora las manifestaciones a nivel nacional, el presidente de la República, Miguel Díaz Canel Bermúdez, salió en los medios nacionales y dirigiéndose al pueblo y lanzando a las fuerzas policiales contra los manifestantes. Por otro lado, muchos de los manifestantes saquearon y destruyeron tiendas que trabajan en Moneda Libremente Convertible (MLC), donde se encontraban los pocos productos de origen extranjero que se encuentran en el país, y destrozaron autos policiales y estatales. Agentes policiales fueron golpeados por quienes protestaban.
A estos hechos se sumaron los cortes masivos de Internet en plena protesta por parte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa), única en el país y monopolio del Estado. La referida empresa mantuvo por varios días, luego de las protestas, la velocidad de internet muy baja y ciertas plataformas como WhatsApp, Telegram, Twitter, entre otras, apagadas, según datos ofrecidos por Netblocks (observatorio inglés que monitorea la libertad de acceso a internet). Por esta razón, los cubanos para comunicarse con sus familiares utilizaron una VPN (red privada virtual).
Cabe señalar que el 27 de noviembre del pasado año un grupo de artistas e intelectuales se concentraron frente al Ministerio de Cultura para expresar su descontento por la censura de muchas de sus obras, la falta de libertad de expresión y la represión que estaban sufriendo algunos artistas por parte de la seguridad del Estado. De igual forma, periodistas independientes son objeto de persecución, represión y censura por ser los contrapesos de los medios oficialistas. Luego de las manifestaciones, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, a través de un comunicado, señaló: “entendemos que el Gobierno tiene responsabilidades y ha tratado de tomar medidas para paliar las referidas dificultades, pero también comprendemos que el pueblo tiene derecho a manifestar sus necesidades, anhelos y esperanzas y, a su vez, a expresar públicamente cómo algunas medidas que han sido tomadas le están afectando seriamente”.
Asimismo, se pronunció la Junta Directiva de la Conferencia Nacional Cubana de Religiosos ante las detenciones de jóvenes durante las manifestaciones, y la existencia de personas desaparecidas, según una lista de Miguel Vivanco, director de la División de las Américas del observatorio de derechos humanos Human Rights Watch, quien además, se refirió a los cortes de Internet.
También se pronunciaron algunos sacerdotes, obispos y artistas, dentro y fuera de la isla, así como la comunidad internacional. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió la liberación de todos los detenidos por ejercer su derecho a la libertad de reunión pacífica o a la libertad de opinión y expresión.
En conclusión, se hace urgente un diálogo por parte de los diversos gremios y del pueblo con el gobierno de Cuba. Deben escucharse unos a otros, salir cada parte de sus arrogancias y prepotencias y reconocer los errores con humildad para que todos juntos puedan construir nuevos horizontes de paz, esperanza, fraternidad, y un país en donde todos puedan convivir y coexistir más allá de las diferencias.